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Cuidados
Un terrario abierto no es autosuficiente, así que necesita riego regular.
Suculentas y cactus: riega ligeramente cada 2 semanas. Deja que la tierra se seque por completo entre riegos.
Plantas tropicales: mantén la tierra ligeramente húmeda. Riega 1 o 2 veces por semana, pero evita el exceso de agua.
Musgo: asegúrate de que el musgo no esté seco. Si lo está, sumérgelo en agua durante 10 a 15 minutos. Escurre suavemente el exceso de agua y vuelve a colocarlo. Así se mantiene fresco, verde e hidratado.
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Ubicación
Los terrarios abiertos prosperan en ambientes cálidos y estables. Mantenlos lejos de radiadores, calefactores o corrientes de aire frío. Elige un lugar con una temperatura ambiente constante, idealmente entre 15 y 25°C. Lo que mejor funciona es la luz brillante e indirecta. La luz solar directa puede quemar las plantas y secar la tierra demasiado rápido. Un alféizar con luz filtrada o una estantería cerca de una ventana es el sitio perfecto. Intenta no mover tu terrario con demasiada frecuencia, ya que las plantas prefieren un entorno estable para mantenerse sanas.
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Decoración
Una gran ventaja del terrario abierto es que puedes añadir elementos decorativos dentro con total libertad. A diferencia de los terrarios cerrados, hay mucho menos riesgo de moho o podredumbre. Piensa en materiales naturales como madera flotante, piedras o cristales. También puedes incluir pequeñas figuras, conchas o incluso objetos en miniatura para darle un toque personal. Solo asegúrate de que todo esté limpio y seco antes de colocarlo. La estructura abierta permite la circulación del aire, ideal para decorar con creatividad sin perjudicar a las plantas.